I+D en los Calçots. Resultados 2026

Esta temporada los Calçots han venido del campo como hacía mucho tiempo que no estaban. Gordos, sabrosos, duros en el tallo, tiernos. Unos calçots que hemos podido calificar como excelentes.

En el mes de marzo compramos 100.000 unidades para conservar hasta el mes de noviembre. El proceso tecnológico que utilizamos no está estandarizado, sino que todavía es un modelo de prueba-error. Como nadie más en el mercado conserva Calçots frescos no podemos contrastar qué están haciendo otros. Y este año, que se presentaba excelente para conservarlos, pues ha sido el peor. A mediados de agosto, cuando fuimos a las cámaras de conservación que tenemos en Mercamadrid, para revisar el estado de los Calçots, nos los encontramos todos podridos. Un desastre.

La temporada 2020-2021 fue la primera que probamos cómo conservarlos hasta noviembre. Simplemente probamos y, evidentemente, no funcionó. Aguantaron hasta mayo.

La temporada 2021-2022 tampoco lo conseguimos. Llegamos a junio.

La temporada 2022-2023 fue el primer año que conseguimos llegar con los Calçots frescos hasta agosto.

La temporada 2023-2024 conseguimos llegar frescos con ellos hasta finales de octubre. Probamos una nueva tecnología que ralentizaba su maduración.

La temporada 2024-2025 el campo lo pasó mal. El exceso de lluvias durante los meses de febrero-marzo anegó el campo y los calçots venían muy finos, embarrados y muy mojados. Aún así fue un año para la conservación. Probamos una nueva tecnología que permitía alargar la conservación de la hoja, por lo que llegaron a septiembre en muy buen estado, y nos permitió servir Calçots hasta noviembre, empalmando con la nueva temporada.

Éste año, temporada 2025-2026, teníamos una calçots excelentes. Pensábamos que haciendo lo del año pasado, que funcionó muy bien, sería «confirmar» el proceso, combinando dos tecnologías que habían funcionado. Pero no, algo ha pasado que los Calçots a mitad de agosto han colapsado. A mediados de julio ofrecimos una Calçotada en Francia, como segundo año consecutivo, con unos calçots estupendos, pero nos fuimos de vacaciones y no supimos preveer que el exceso de agua que traían estos calçots les daría una tasa de humedad demasiado alta para que no se pudrieran, y en vez de pivotar y rectificar ese exceso de humedad, nos confiamos… y a mitad de agosto los tuvimos que tirar todos. Unos 30.000.

Pensábamos que nuestro proceso de I+D estaba confirmado. Pero no. Tenemos que seguir investigando. Cuando parecía que «ya lo teníamos» nos hemos dado cuenta que el exceso de confianza nos ha dado un sopapo en toda regla. Tenemos que seguir trabajando.

Muchas gracias por vuestra comprensión y os prometemos traer los primeros calçots que aparezcan en el campo a mediados-finales de octubre.